| Discurso de Rodney Arismendi Explicación necesaria El discurso de Rodney Arismendi, que se publica a continuación, fue pronunciado en el acto de celebración del 49º aniversario de la fundación del Partido Comunista Uruguayo y en momentos dramáticos de la historia del Uruguay. El 6 de diciembre de 1967 falleció el Presidente Oscar Gestido, a ocho meses de haber asumido la Jefatura del Estado cuando el país se debatía en una aguda crisis económica y social, al profundizarse la dependencia del capital imperialista. Le sucedió el Vicepresidente Jorge Pacheco Areco, quien el 13 de junio de 1968 suspendió las garantías constitucionales para imponer por la fuerza la política convenida con el Fondo Monetario Internacional que el pueblo masivamente rechazaba. Con una Constitución convertida en “cáscara vacía”, al decir de Arismendi, el señor Pacheco Areco gobernó cinco años, hasta la finalización de su mandato, el primer día de marzo de 1972. Al mismo tiempo, y desde 1962, a impulsos de la tenacidad y la claridad estratégica de Arismendi y su Partido, se había constituido el Frente Izquierda de Liberación (FideL) que fue la primera organización popular unitaria con un definido programa antioligárquico y antimperialista que luego adquiriría una forma mayor con la creación del Frente Amplio, el 5 de febrero de 1971.
“EL
POPULAR”* RODNEY ARISMENDI ¨HEMOS EDIFICADO UNA PODEROSA FUERZA DE PUEBLO, QUE NADIE VENCERÁ!” De las sombras de hoy nacerá un amanecer * En hombros de la lucha de todo un pueblo unido tras un programa claro, conquistaremos las auténticas soluciones, y Artigas volverá! Camaradas y amigos: Al iniciar nuestras palabras, queremos trasmitir un saludo caluroso a tantos amigos entrañables –comenzó diciendo el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista, diputado Rodney Arismendi- y particularmente a los participantes en la gran lucha de nuestro pueblo por la libertad, la soberanía nacional, la felicidad para todos; de modo especial, a nuestros compañeros del Frente Izquierda de Liberación, cuyo Comité Ejecutivo está aquí presente, encabezado por don Luis Pedro Bonavita (ovación); un saludo a los centenares y miles de cuadros empeñados en la tarea de unificar a la clase obrera en torno a la gloriosa CNT; a los militantes del movimiento obrero y popular, a la heroica juventud estudiantil, a los docentes, profesionales, intelectuales; a la legión de los jubilados y pensionistas, agrupados en su Confederación General Reivindicadora de las Clases Pasivas; a toda esa inmensa columna de pueblo puesto en marcha, que está de pie en medio de la escena nacional; que ni la represión, ni las amenazas, ni los castigos, ni el hambre y el sufrimiento lograron quebrantar, y que hoy están más firmes que nunca, bregando por la reconquista de las libertades, por la forja de un nuevo Uruguay. Saludamos a todos los que luchan en esta hora dramática de nuestra patria, y queremos abrazar también en este día a todos los militantes de nuestro Partido y de la Unión de la Juventud Comunista, los que llevan con honor el título de miembro del Partido, luchadores fieles por la causa de la clase obrera y de la felicidad del pueblo, constructores de la unidad, combatientes de primera fila del movimiento popular y juvenil. Queremos responder también –prosiguió Arismendi- a los saludos llegados desde otros países, el mensaje fraternal y enaltecedor del Partido de Lenin (ovación); del heroico y glorioso Partido de los Trabajadores del Viet Nam, centro combatiente contra el imperialismo yanki; de nuestros queridos compañeros de Cuba, la Cuba de Fidel Castro, a la que nos ligan lazos tan estrechos, cuyo Partido desempeña un papel de avanzada en la primera revolución socialista de la América nuestra; y a todos los Partidos que nos han hecho llegar sus mensajes que reafirman en este acto la concepción del internacionalismo, de la unidad del movimiento comunista internacional. Se enlazan vivamente el patriotismo y el internacionalismo En este acto, se enlazan vivamente –prosiguió diciendo el Primer Secretario del Partido- el más acendrado patriotismo, nacido en los campamentos artiguistas y prolongado hasta las luchas actuales, en marcha hacia el futuro, con el internacionalismo, con la unidad de todos los pueblos del mundo, con la clase obrera de todas las latitudes, con la solidaridad con los trabajadores que conquistaron el poder tras las huellas imborrables de la Revolución de Octubre, con los que se levantan en el fondo del infierno colonial, los que abatieron el imperialismo y el colonialismo, los que combaten con la clase obrera al frente en los países europeos. Denuncia acerada a la política del gobierno Esta celebración de su aniversario encuentra a nuestro Partido en el centro de la escena nacional: golpeado, pero de pie, enarbolando un programa de soluciones a la crisis. Nuestro acto, es ante todo un acto de denuncia acerada a la política del gobierno, a esa oligarquía de banqueros y latifundistas que oprimen a nuestro pueblo en connivencia con los imperialistas norteamericanos; es un acto por la unidad del pueblo, dispuesto a reconquistar su patria, a edificar una patria nueva hacia un futuro de independencia, de soberanía, de democracia, hacia el socialismo, hacia un régimen sin explotados ni explotadores, sin cercenamiento de las libertades, sin minorías oligárquicas. El más puro artiguismo Y es, por lo mismo, un acto del más puro artiguismo, colocado bajo el signo del conductor de los pueblos libres, caudillo revolucionario de primera fila en la América nuestra, José Artigas (ovación) que marcha junto a nosotros como junto a todo combatiente por la libertad e independencia de la patria, a los que están en el fondo de las cárceles, en los hogares de los trabajadores perseguidos, junto a la sangre de los mártires caídos, de Líber, de Hugo, de Susana. La conciencia internacionalista Y es,
a la vez, un acto internacionalista, que reúne el homenaje
a Lenin, el genio de la revolución socialista internacional,
a Ho Chi Minh, el símbolo de la lucha de los pueblos contra
el imperialismo, y la recordación eterna a Ernesto Guevara.
Bien decía Jean Jaurès que un poco de internacionalismo
nos aleja de la patria, pero mucho internacionalismo nos integra profundamente
a ella. Las clases dominantes pretenden hablar de la patria, pero
la venden en el mostrador del dólar; sustituyen el sol de la
bandera por el signo de la moneda norteamericana y luego, con hipocresía
e impudicia, pretenden enjuiciar a los jóvenes estudiantes
que, junto a la gloria de la bandera de la patria, levantan los signos
de la lucha por la libertad en este tiempo, las enseñas de
La fortaleza del Partido Llegamos a esta celebración –continúa Arismendi- en vísperas del medio siglo de vida del Partido, con nuestro Partido transformado en una gran fuerza política, como columna vertebral de la izquierda uruguaya, como una gran fuerza unitaria junto a nuestros compañeros del Frente Izquierda, de todo el movimiento antimperialista y avanzado del país. Ya el compañero Alberto Suárez reseñó como ha crecido nuestro Partido. Es la prueba por la vía de la práctica, por la voz del pueblo (que para algunos es la voz de Dios), de la actividad combativa del Partido, del acierto de su línea, de la amplitud de su política de unidad de la clase obrera, de su presencia militante en todas partes, dondequiera una voz se alza por la libertad, un puño se crispa como protesta y reclamo de soluciones, cae un joven con el nombre de la libertad en los labios. Es la expresión de la claridad de nuestro programa, que abre una nueva perspectiva nacional; de nuestro arraigo en la clase obrera, que nutre las filas de nuestro Partido. Es la prueba de que nuestro Partido habla un lenguaje común con el pueblo, de que expresa lo que está en el corazón de miles de uruguayos, rabiosos por la opresión y la miseria, coléricos por el vandalismo y la impudicia de esa oligarquía que saquea la patria (ovación). Es también la prueba de que, en medio de la crisis de los viejos partidos que se derrumban, de ideologías que quiebran, mucha gente anda a la búsqueda de un camino y lo encuentra en nuestro Partido. Es la prueba, además, de la unidad de principios de nuestro Partido, donde no caben los personalismos, que es una organización genuinamente democrática, con participación viva y actuante de todos los afiliados, iluminados por la grandeza de nuestra causa. Esa unidad profunda de nuestro Partido se expresa también aquí: en la presencia de los fundadores, viejos militantes cuyo corazón sigue latiendo por la causa del Partido, junto a las generaciones que entraron al Partido en la lucha contra el fascismo, contra la dictadura de Terra, en la solidaridad con España, en el combate imperialista, en la solidaridad con Cuba en esta nueva hora de América; y junto a todos ellos está la juventud, que integra cuadros fundamentales de nuestro Partido y las filas de nuestra aguerrida Unión de la Juventud Comunista que hemos visto desfilar aquí con las banderas desplegadas. El Partido de la juventud ¡La juventud se orienta hacia nuestro Partido, hacia las organizaciones del Frente Izquierda! Teóricos apresurados o maniobreros pretenden que en el mundo actual se desarrolla una batalla de generaciones. Por cierto que la eclosión de la insurgencia juvenil actúa a modo de una antena sensible que capta las vibraciones de la revolución en nuestro tiempo. Nuestro Partido, en cuyas filas siguen militando los que alzaron la bandera del comunismo en 1920, es a la vez el Partido de la juventud, y el Partido de la clase obrera, la clase más revolucionaria de la historia. Sentimos orgullo de que se haya acuñado la divisa de : “¡Obreros y estudiantes, unidos y adelante!”. Claro está que un Partido que se separa de la juventud, debe mirar con ojos autocríticos toda su actuación. Ya los clásicos del marxismo, desde Engels en adelante, subrayaban que en el Partido de la revolución militan en elevada proporción los jóvenes porque es el Partido del porvenir, y el porvenir pertenece a la juventud; porque es el Partido de los innovadores, porque es el Partido de la lucha abnegada contra la vieja podredumbre. Homenaje a Líber, Hugo, Susana En nuestro Partido militó ese muchacho con nombre de consigna, obrero y estudiante (Ovación: el público corea el nombre de Líber Arce); y Hugo de los Santos, que recogió su carnet ensangrentado, entrando a militar a la UJC a raíz de la muerte de Líber; y Susana Pintos, bella muchacha organizadora y combatiente querida por todos, llegada a nuestras filas para morir muy pronto en la lucha por la libertad. En su martirologio, homenajeamos a la juventud combatiente de nuestra patria y a todos los muchachos caídos por la libertad en el mundo. Van unidas en la lucha varias generaciones. Sabemos que la revolución reclama forjar los cuadros de toda una vida, los que luchan la vida entera; esos son los imprescindibles, al decir de Bertolt Brecht. También homenajeamos en este acto a varios de esos imprescindibles; a Lenin, que no llegó a envejecer, que murió a los 54 años; a Ho Chi Minh que falleció lindero a los 80 años y que siempre tuviera palabras de estímulo para nuestro Partido; al Ché que no llegó a los 40, compañero entrañable de Fidel, que está presente y andando también junto a nosotros en los combates contra la opresión en la América que algún día reconquistaremos (ovación). Un homenaje con el puño en alto A todos ellos –dice Arismendi- proponemos rendirles un homenaje con el puño en alto (así lo hace el público, en un instante de honda emoción). Nosotros somos sensibles, tenemos una actitud de comprensión y amor hacia el dolor del jubilado, hacia la madre que perdió a su hijo, hacia las penurias que se sienten en el hogar de los perseguidos. Y al mismo tiempo ¡cómo no sentir odio hacia los crímenes del imperialismo yanki y de sus corifeos, de los que se mofan de lo más querido, de los que hieren y luego echan sal en las heridas! Unimos en esta hora nuestro homenaje a los caídos, a los perseguidos, a los destituidos, a los hombres del pueblo en cuya casa ha entrado la angustia, el dolor, la miseria; el homenaje a la CNT, a la FEUU, a CESU, a la Confederación General Reivindicadora, a las organizaciones de los trabajadores de UTE, de los bancos, de los frigoríficos, a los combatientes del campo, a los trabajadores de la industria privada, a los docentes e intelectuales, a todos los que han demostrado en la vida, en la lucha, que el amor por la libertad no es una palabra vana, ni lo es la defensa de la independencia y la soberanía en manos de todos los que han luchado por el progreso y la transformación del país. En estas luchas se expresa la gran fuerza que supimos construir. Si todas ellas fueran cóleras dispersas, protestas espontáneas, la patria estaría hoy en un abismo. Pero declaramos nuestro orgullo de haber sabido unir a la clase obrera, a las multitudes juveniles, a la legión de los jubilados, a los diversos cauces de la lucha del pueblo, para edificar una poderosa fuerza de pueblo que nadie vencerá (ovación). La República en una encrucijada Este acto –dijo luego Arismendi- es una etapa más del combate, de la campañas por la reconquista de las libertades, de la soberanía, de las soluciones. La República vive una hora de encrucijada. ¡Adónde se ha llevado al país! En 15 meses y medio, 12 y medio de medidas de seguridad, y éstas continúan; miles de uruguayos han cruzado por la prisión, la militarización, en total sesenta mil personas han sido privadas de sus libertades; hay clausura de prensa, manifestaciones prohibidas, militarizaciones extendidas incluso al sector privado, Universidad asaltada, vilipendiada y calumniada, con el peligro de que cualquier García Capurro o Planchón le caiga encima como autoridad; potestades parlamentarias desconocidas por el Poder Ejecutivo; el decreto presidencial funge como acto exclusivo de gobierno; cientos de millones se gastan discrecionalmente; se procesan cantidades de despidos en UTE, en la banca, en ANCAP; se derrama la sangre de los jóvenes, hay cientos de heridos, se desconocen las leyes, no se paga a los jubilados, a AFE, a AMDET; mientras se congelan salarios los banqueros y los terratenientes acumulan fortunas y se llevan no menos de 400 millones de dólares a Las Bahamas, a Nueva York, a Suiza; por decreto se interviene ilegalmente los bancos, la UTE, AFE, el Nacional; hay un desconocimiento ostensible de la Constitución y las leyes y el acto policial es la única receta frente a los problemas sociales. En estas circunstancias, la mayoría de la Asamblea General, llamada a poner coto a esta situación, no se reúne, por culpa de la Unión Colorada y Batllista y del grupo de Jorge Batlle, en alianza con el Doctor Echegoyen. Y desde afuera, apoyan esta política Gallinal Heber o Daniel Rodríguez Larreta, o los comodines de todos los negociados y acomodos como Manini Ríos. La política anti-nacional Y todo esto, ¿para qué? Para una política antinacional dictada por banqueros internacionales instalados en los centros de la economía del país; para una política antipopular, de regresión social y económica, antiobrera y antidemocrática, al servicio de una oligarquía sin patria ni ley, de banqueros, latifundistas explotadores sin alma. Lo sabe el país. No se atreven a negarla ni siquiera políticos como Jorge Batlle (rechifla), que luego de hacer olas a favor de esta política, o incluso intentar vestirse con el delantal de ama de casa para aconsejarla, se toman vacaciones en el extranjero hasta que aclare. Amanuense de esta política es, domingo a domingo, desde las columnas de “El País”, Daniel Rodríguez Larreta, que iguala casi el inefable cinismo de Charlone. En lugar de los políticos, están en el proscenio los banqueros, los hombres de confianza del FMI, entre ellos flotando como un corcho el Doctor Charlone, el hombre para el puesto, el ministro de Terra, cercenador de jubilaciones, que transformó el peso en estiércol (como decían los batllistas en otras épocas); y junto a él, los banqueros como Peirano Facio, Carlos Sanguinetti, Abadie Santos, Rodríguez López, Daniel Rodríguez Larreta, Frick Davie, Végh Garzón; vienen desfilando en los sucesivos gabinetes desde 1967, contribuyendo a concentrar a esa oligarquía del dinero, incluso tragándose unos a otros con la reestructura bancaria. Y ahora aparece en el gabinete Bordaberry, del ala más regresiva del chicotacismo, y junto a él Gari, el gran banquero-barraquero-terrateniente de quien dijera Herrera: “¡Si lo ponen en el Banco República, se lo lleva para la casa!”. Las 600 familias Están gobernando las 600 familias del latifundio y los grupos financieros: 1) el de Peirano Facio (con el Comercial, el Mercantil, dependiente de Rockefeller); 2) el de Pellegrini Giampietro, ex Ministro de Hacienda de Mussolini, co-propietario de bancos y empresas editoriales, socio de Charlone, con amplias vinculaciones internacionales; 3) el de Ferrés, con el Banco de Crédito, EFCSA y otras empresas. En este clima, son figuras folklóricas gente de personalidad tan peculiar como Pereyra Reverbel o García Capurro, ensañado en el odio a la Universidad, el mismo que prohibe a los folkloristas por las ondas del SODRE o regala la estatua de Santos al tirano Stroessner (Las menciones de todos estos nombres son acogidas con rechiflas). Con estos gobernantes se ha llevado a sus peores rasgos, a sus últimas consecuencias, la política de sometimiento al FMI, que en otra época “Acción” definiera como la política de la nación intervenida. Es la política de las Cartas de Intención, de los viajes sistemáticos de Charlone y Carlos Sanguinetti a los EE.UU., de los inspectores del FMI en el Banco Central, del BIRF en la UTE, que actúan como capataces y dan órdenes sobre todo. El espionaje y la provocación política de la embajada yanki Y esta política es también la de la provocación, la del espionaje de la CIA que no pudieron tapar (Gritos de:: ¡Fuera la CIA!). Los hechos descubiertos en Pocitos, el espionaje de las embajadas soviética, checa e Italiana, son la punta de la madeja, nada más, un índice apenas del espionaje norteamericano, al que se agrega la presencia de la misión del FBI en la Jefatura de Montevideo, conducida por el inspector Cantrell, la existencia de sus misiones militar, naval y aérea, su penetración en los centros económicos, las bandas fascistas que organizan con criminales y desclazados, el IUES, organizador de centros de reclutamiento de amarillos, divisionistas y corruptos, que el movimiento sindical ha corrido a patadas. Y están en el IUDOP que organiza encuestas a las órdenes del pelado Ferreyra y el Mondel y el USIS repartiendo artículos en la gran prensa, de la radio y la TV. El jefe de toda esta actividad es el propio embajador norteamericano, que ha fracasado, a quien nuestro pueblo le ha resultado inhóspito, y que lo cambian ahora por el que dirigió las masacres de panameños en la zona del Canal. Un clavo saca otro clavo. Quieren despoblar el Uruguay Además de todo esto, ¡ahora buscan incluso despoblar el Uruguay! Con el IUES de intermediario, entregan miles de anticonceptivos en un país despoblado, del cual miles de uruguayos emigran, quieren vengarse de los uruguayos, a los que no pueden dominar, terminando con nosotros. Sayre pasará así a la historia del espionaje y también de las natalidades irregulares en América Latina. Una orientación fracasada Los gobernantes decían que iban a estabilizar la economía. Los resultados están a la vista. Arismendi aduce cifras que revelan que a pesar de que se pagaron130 millones de dólares en 1968, la deuda externa uruguaya aumentó y se cifra actualmente en 540 millones de dólares; esto, al mismo tiempo que el país se ha aherrojado, hambreado, los bancos del estado están destrozados en beneficio de la banca privada. ANCAP se somete al trust del petróleo, la ANP (Ribas mediante) liquidó su flota, etc. Incluso cifras de un informe del Banco Central se refieren a la caída de los cultivos, a la paralización industrial, a la rebaja del nivel de vida de la gente, etc. Charlone hace un show con el oro, y el que entró volverá a salir. Se importa carne argentina (que nadie sabe donde está) en el país de las vacas. Otros tantos índices del revés de una política, que ha fracasado en toda América. Ello ha acentuado el desprestigio del gobierno, el derrumbe de la 15, el rechazo de grandes sectores al núcleo del Doctor Echegoyen por sus amores pecaminosos con el gobierno. Todo un pueblo repudia esta política Esta política se ha ganado el repudio de un pueblo entero; de un pueblo en cuya mansedumbre no podían confiar; de un pueblo que tiene a Artigas detrás; de un pueblo que ha sabido mantener su organización, y avanzar combatiendo; sin claudicaciones y sin repliegues, con sabiduría y conciencia. Mientras tanto, ellos siguen prendidos a las medidas, empujando más el país al abismo, destituyendo y reprimiendo. ¿Creen que el pueblo uruguayo va a olvidar? A su hora deberán rendir cuentas ante el pueblo (y algunos ante la justicia): por las torturas, por los vejámenes, por el dolor de los niños y las madres. El pueblo no olvidará a los ejecutores y a los cómplices de esta política, y recordará siempre este período de luchas. De sus sombras nacerá un amanecer: de la entereza de la clase obrera, de la conciencia popular, de la valentía de la juventud, de la combatividad de las mujeres. El pueblo marchará hacia adelante y los más infelices serán los más privilegiados (Ovación). Las soluciones en hombros del pueblo En el capítulo final de su discurso, Arismendi se refirió al sistema de organizaciones del movimiento obrero y popular; a la unidad de las fuerzas antimperialistas y avanzadas cuyo núcleo básico es el FIdeL; al engrandecimiento de nuestro Partido. Las verdaderas soluciones vendrán en hombros de la lucha de todo el pueblo, de la unidad profunda del pueblo. Más allá del sacrificio, de la pureza de alma de quien sea, las soluciones reales y perdurables vendrán por obra de la unidad del pueblo, con la participación del pueblo. No hay salidas milagrosas, ni soluciones por el lado de las cóleras dispersas ni de los actos individuales. Levantamos un programa claro y terminante, señaló Arismendi, quien resumió apretadamente sus postulados: la moratoria de la deuda externa, la nacionalización de la banca privada, el comercio exterior, la industria frigorífica, la defensa de las libertades, de la soberanía y una política exterior independiente, la reforma agraria y el desarrollo industrial, el pan, la cultura, el techo para todos. El camino
es el programa y la unidad del pueblo para lograrlo, en la lucha de
todos los días. Esa es la ruta. Al margen del pueblo no se
encontrarán las soluciones. Con el pueblo todo, ¡venceremos!
Este es el lema de la hora: la unidad de la izquierda, la unidad antimperialista,
el pueblo combatiendo. Y así, como lo ha proclamado el Frente
Izquierda, ¡Artigas volverá! |