Discurso de Carlos Varela*
Señor Intendente de Montevideo Arq. Mariano Arana, autoridades
nacionales, departamentales y locales presentes, estimados visitantes
extranjeros, integrantes de la Fundación Rodney Arismendi, vecinas
y vecinos, todos.
Hace apenas unas horas, a pocos metros de aquí, inauguramos en
medio de una gran concurrencia una placa en recuerdo a los mártires
de la industria frigorífica.
Fue una ceremonia muy emotiva donde los distintos oradores hicieron
referencia a la formidable historia de ese destacamento de la clase
obrera que fueron las miles de mujeres y hombres que hicieron posible
la existencia de una industria que fue y deberá volver a ser
vital para el país.
Mientras asistía al acto, observaba desde el estrado como se
trabajaba intensamente para terminar esta plaza que hoy estamos inaugurando.
Toda la escena estaba cargada de simbolismos. En primer lugar, el entorno,
esta fantástica zona, que hoy se ve jerarquizada con las obras
que la intendencia municipal de Montevideo ha encarado, transformando
positivamente esta entrada a una de los lugares más hermosos
y caracterizados de nuestra capital.
Pero no solo es un lugar hermoso, es un sitio lleno de memoria, aquí
se escribieron muchas páginas de la mejor historia del movimiento
obrero y popular de nuestro país.
Asimismo pensábamos en como diversos acontecimientos ocurridos
a partir de la oportuna iniciativa de la Fundación Rodney Arismendi
de recordarlo con una plaza en esta zona, habían generado las
condiciones para crear dos lugares tan cercanos, uno para homenajear
a los trabajadores de la carne y el otro, este, para Rodney Arismendi,
quien ligó entrañablemente su vida a esta peculiar zona
de Montevideo.
El otro sentimiento se relaciona con el sentido de justicia histórica
que tiene el que una ciudad finalmente comience a recorrer el camino
de reconocer en la gente de pueblo, en las mujeres y hombres que han
hecho y hacen posible con su trabajo y estudio este país, y plasmar
ese reconocimiento en la nomenclatura de calles y espacios públicos.
Qué bueno ver, que ya no son los referentes de ciertas elites
dominantes los que tienen o tenían el honor de ser reconocidos,
sino que también aquellos pertenecientes a los sectores populares
y que han trascendido a través de sus trabajos, sus aportes científicos,
culturales, deportivos, etc, su actividad política o sindical,
también merecen el homenaje de sus conciudadanos otorgándoles
a través de la comuna la posibilidad que sus nombres se incorporen
a nuestro permanente recuerdo a través de los lugares que cotidianamente
recorremos.
Por todo ello, hoy siento una especial sensación de bienestar
al participar de la inauguración de la plaza Rodney Arismendi.
Principal dirigente del Partido Comunista del Uruguay, impulsor de la
unidad de la izquierda uruguaya y fundador del frente amplio, parlamentario
brillante al servicio siempre de los intereses mayoritarios de nuestro
país, intelectual reconocido internacionalmente, un conocedor
de la realidad nacional y latinoamericana, un ser humano profundamente
sensible a las manifestaciones culturales, a quien nada de lo humano
le era ajeno.
Encumbrado dirigente de la izquierda, no solo difundió el marxismo
leninismo sino que realizo aportes sustanciales fruto del estudio de
la teoría, de la realidad nacional y continental y de la practica
cotidiana cuando le correspondió dirigir como secretario general
el que era uno de los principales partidos de la izquierda uruguaya
y continental
Arismendi era capaz de participar con el mismo grado de entusiasmo y
compromiso en grandes foros internacionales o en la puerta de una fabrica,
o repartiendo el periódico partidario y tratando de convencer
a un solo obrero así fuera, de la pertinencia de incorporarse
a la lucha popular.
Su vida transcurrió en un periodo histórico muy especial
para la humanidad. Fue el tiempo de la de la creación del campo
socialista, de la lucha contra el colonialismo y por la liberación
nacional que conmovió a continentes enteros.
Vivió la conmoción política e ideológica
que creo en América Latina la revolución cubana de 1959,
sufrió las permanentes intervenciones norteamericanas en nuestro
continente o la represión desatada en tantos países hermanos
como en el nuestro propio contra los movimientos populares por quienes
asaltaban los poderes constitucionales.
En todos los casos su convicción internacionalista se manifestó
en su practica y su pensamiento del lado de los pueblos, la solidaridad
no solo en el discurso, unió su vida con la España republicana,
la lucha antifascista, la Cuba revolucionaria, el heroico Vietnam o
la Nicaragua sandinista.
Polémico, le tocó participar de una época especialmente
rica en el debate ideológico de la izquierda nacional e internacional.
Firme en sus convicciones, estas se manifestaban en la estructura de
sus sólidas argumentaciones. Excelente polemista, no daba ni
pedía tregua a la hora de reflexionar o discutir en profundidad
sobre los problemas que la hora presentaba al movimiento popular.
Era consciente que de la correcta dilucidación de los temas planteados
dependía en gran parte la propia existencia del proyecto de cambio
en nuestras naciones.
El debate por intenso que fuera nunca le desvió del objetivo
estratégico de forjar la unidad del movimiento popular uruguayo.
Cuando hoy releemos esas polémicas donde Arismendi a nivel nacional
e internacional debatió con figuras de altísimo nivel
del pensamiento progresista comprendemos a cabalidades, que es a través
de la síntesis de las diversas ideas que se construye la verdadera
unidad.
En la búsqueda permanente de la unidad hallamos el eje articulador
de toda la labor teórica y del trabajo practico de Arismendi.
La unidad en los múltiples planos donde su pensamiento la concebía,
la de la clase obrera, la de las fuerzas de izquierda, democráticas
y avanzadas, la de todo el pueblo, la del movimiento comunista internacional,
actor fundamental en el plano mundial en la segunda mitad del siglo
pasado, unidad de los sectores antimperialistas a nivel planetario para
procurar crear un nuevo orden internacional.
La unidad para derribar la dictadura, que lo detuvo y luego expulso
del país.
La unidad que se forjó en la lucha de miles de mujeres y hombres
que enfrentaron y vencieron el oscurantismo a costa de su sacrifico
y entrega, reconquistando la democracia, uno de cuyos hitos fue el propio
desexilio de Rodney Arismendi.
La campaña electoral de 1989 lo tuvo pese a su estado de salud
como siempre en la primera fila del esfuerzo que culminara con la victoria
de su querido Frente Amplio en la elección departamental de Montevideo.
Su vida se extinguió cuando el mundo del socialismo real implosionaba
fruto de un largo proceso de trágicos errores y definiciones
políticas y económicas equivocadas.
El estudio de tal etapa aun esta vigente y más de una vez sentimos
que nos negó la posibilidad de que Arismendi pudiera acercarnos
su análisis y sumar su perspectiva ante la incertidumbre histórica
generada.
Hoy que en el Uruguay la unidad política por la cual bregó
toda su vida es una realidad consolidada constituida en la principal
opción electoral de nuestro pueblo, sentimos que más allá
de nuestras valoraciones personales, esta ocasión sirve para
empezar a saldar una deuda con Arismendi y con él, con todos
aquellos que como los que planta olivares, supieron pensar, crear y
luchar por el futuro que hoy recorremos con paso seguro.
Cuando los vecinos y los visitantes del cerro recorran este sitio, cuando
se apropien de él, ojalá sientan que esta plaza no es
en homenaje a un gran hombre que ha muerto sino que es una celebración
a su vida.
Cuando finalmente miles de mujeres y hombres pasen por aquí temprano
hacia su trabajo o su centro de estudios, cuando lo hagan mirando este
fantástico entorno con optimismo e ilusiones, cuando sientan
que finalmente el pueblo dirige su destino, el homenaje a Arismendi
realmente se habrá concretado.
* Presidente en ejercicio de la Junta Departamental de Montevideo.
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