LO
RECORDAMOS ASI...
-¿Qué es el humorismo?
- Una vez dije algo muy trascendente: que el humorismo es un estado
doloroso de la conciencia qué te parece. Lo que pasa con un
humorista es que vive fuera de los convencionalismos y ve las cosas
en paños menores aún en los momentos de mayor dramatismo.
(Julio Suárez- Reportaje en Época, 1962)
María
Luisa Battegazzore
Julio
Emilio Suárez Sedraschi, Jess, Peloduro, el salteño
que retrató como nadie el paisaje cultural montevideano, suyo
por elección, nos dejaba hace ya 40 años. Sea este aniversario
el pretexto para recordar al lúcido analista de la vida política
y social uruguaya e internacional, desde un inclaudicable humor y
un insobornable compromiso político e ideológico. Su
última “cari-captura” muestra a la “estoica
Rodelú”, enflaquecida y agotada, con el infaltable Firulete
y su mosca asidua. Porque, según él mismo declarara,
más allá de su vocación latinoamericana e internacionalista,
“no sabría vivir en otro país”.
Suárez
fue un verdadero trabajador de la cultura y su obra expresa una
tenaz militancia. Supo encontrar el lenguaje y los códigos
para comunicar y difundir una racionalidad, una visión
de la realidad que des-cubriera las fuerzas actuantes bajo las
apariencias de los hechos, mostrándolos en “ropas
menores”, para penetrar como nuevo “sentido común”
en las grandes masas. ¿En qué otra cosa consiste
la batalla de ideas, parte insoslayable de la lucha de clases?
¿Qué mejor herramienta que el marxismo para contrarrestar
la opacidad de la gran política, el enmascaramiento ideológico,
esa “deformación del pensamiento social y político
producida por los móviles comprimidos”, por decirlo
con palabras de Mariátegui?.
Esto no significa que se desentendiera de la concreta militancia
gremial o política. Integró la Directiva de la Asociación
de la Prensa Uruguaya (APU) y por la década del 40 participó
en la AIAPE (Asociación de Intelectuales, Artistas, Periodistas
y Escritores). |
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Fue
miembro del Partido Comunista y jamás abandonó el ideal
socialista. La magnitud de la producción de Julio Suárez
y la amplitud de su espectro, abarcando diversos medios, géneros
y contenidos, impacta, no sólo por su inspiración genial,
su genuino humanismo, su coherencia ética, que no conoce renunciamientos
ni desniveles, sino por una asombrosa fecundidad, que significó
sin duda una alta dosis de transpiración y una férrea
disciplina de trabajo.
Los personajes, hombres y mujeres del pueblo, no le son ajenos, al
punto que el autor fue identificado con el nombre de uno de ellos.
Para miles y miles de uruguayos esos “monos” llegaron
a convertirse en personas, con biografía y carácter,
que vivían sus vidas desde el diario, la revista o la radio.
Según relata el propio Suárez, los personajes encontraron
al autor que los permitiera vivir. Y pudo hacerlo porque hizo suyos
su peripecia y su escenario, la cancha, el boliche, el conventillo,
el barrio, el tablado, y porque, conscientemente y sin paternalismos,
asumió el punto de vista de las clases populares para comprender
el mundo en que le tocó vivir.
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COMENTARIOS
Autodefinición:
“Nunca tuve auto ni definición. No me alcanzan
la plata ni los méritos”.
Julio Suárez
“...Julio
E. Suárez recrea un paisaje de seres y escenarios urbanos
uruguayos y logra la magia de convertirlos en signos totalizadores
que trasuntan nuestras más hondas esencias. A través
de esos seres marginales de una estructura democrática
primigenia parte la búsqueda de significantes que superan
los meros contextos para trascender hacia la identidad nacional,
de un ser y sentirse uruguayo. Sus personajes evolucionarán
de acuerdo a un contexto histórico. Progresarán
desde el ingenuo pintoresquismo fundacional hacia la reflexión
sobre la condición humana, el hombre y su circunstancia”.
Jorqe
(Cuque) Sclavo
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“Con
los años, sigo admirando la extraordinaria capacidad de Julio
Suárez para usar, con la misma virtud, el dibujo y la palabra.
Era brillante, sencillo y gracioso sin maldades. Su figura sigue siendo
un ejemplo para los que intentamos continuar su camino”.
Hermenegildo Sábat
“Al
iniciarse la década de los años treinta había
ya un nutrido público dispuesto a la lectura de historietas
... Pero a Julio Suárez le cupo, en ese momento, llevar a cabo
la gran aventura intelectual de someter ese género periodístico
de creciente difusión internacional, esencialmente neutro de
acuerdo a las exigencias del mercado, a una narrativa que, recogiendo
los prototipos humanos de los barrios montevideanos de la época,
se asumiera como la “gran novela” del imaginario popular
local, como una metonimia gráfico-literaria que representara
en ese pequeño universo de personajes inventados, toda la peripecia
social y cultural de las clases medias y bajas cuyo destino solidario
se había forjado en los años veinte, configurando el
escenario de fondo delante del cual gesticulaban los protagonistas
políticos, en lo prolegómenos del golpe de Estado de
1933”.
Gabriel Peluffo Linari
“...la
mayor satisfacción a que puede aspirar un creador es que sus
personajes vivan en el alma de la gente; que anden moviéndose,
riendo, saltando, opinando entre nosotros.
(...) En mis muchos años de periodismo he sentido particular
admiración por la caricatura política como género.
Seguí los trabajos de grandes caricaturistas como Jean Effel,
(...) y otros. Medido en esa escala, sostengo que Peloduro es uno
de los mejores caricaturistas políticos del mundo. En todo
caso, el de más acendrada entraña popular”.
Niko Schvarz
MARX,
ENGELS Y EL PULGA: LA HISTORIA LA HACEN LOS HOMBRES
[...]
Todo eso pasa por la mala ubicación que algunos serumano
agarran en la vida cuando que se ponen el punto’evista
pasivio, el cual viene a ser de que dichos serumano se creen
que la Historia me te la hacen los historiadore, que le dicen,
y la verdá sea dicha una vez por toda que la historia,
letra y música, me te la hacen los pueblo que dispué
Hache Dé y demás historiadore agata que van y
te la cantan, mal que mal, adentro de los boliche y otro lugare
d’esparcimiento. Y así pasa tanto adentro’el
seno’e la patria propia personal de uno, como n’elopoluento
seno del mundo todo, qu’es la patria colectivia de la
Humanidá Doliente.
Con la custión del estao actual de las cosa, un suponer,
si uno se queda ayí, tan quieto, mirando pasar los trolibuse,
jogando al jedrés, mirando el Horosco y /o yevando al
biogra a la patrona un sábado’e noche y comiéndose
la almóndiga que te sirven los diario referente al estao
de salú del mundo, seguro que las cosa d’este mundo
le parecen fatalas, como la gripe, un ciclón, el clú
del clán o la bruncunumoña.
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Las cosas que vienen pasando arriba’el mundo, me te las viene
haciendo el hombre (que los hay los hay) y cualquiera con dos dedo’e
frente por tre de retiro, se da cuenta que todo lo que hacen los pueblo
por sacar al óbol la sinjusticia tanto adentro’el orden
social localista como n’el orden internacional, es decir verbigracia:
tanto l’esplotación del hombre por el hombre, como l’esplotación
de la Nación por la nación, todo eso a más de
ser una custión de defensa personal almitido por el Código
Penal del Sentido Común (Vaferreira opus equis) viene a ser,
de paso, una contribución a la Paz definitivia del mundo.
Porque
nunca haberá Paz arriba del orbe, de mientra l’ambición
de las naciones estea contra las nacione.
Porque la Paz no es una bolsa’e caramelo que te la van a trair
de regalo el día de la madrehayunasola, sino de que la Paz
hay que ir a buscarla y calarla bien, propio como si juera una sandía,
no sea cosa que t’encajen una mula má o meno opcidental
y má o meno cristiana, u sea esta paz yanquilosada que poderíamo
decir, con perdón de la palabra y la afición en general.
[...]
La historia s’escribe con hache pero tamién con sangre
o por lo meno con traspiración. ¿M’entendés,
hermano?.
“Comentarios
internacionales del Pulga”, 1964
AMÉRICA
Una de
las seis partes del mundo. Se extiende desde allá arriba hasta
aquí abajo, entre el Atlántico que la separa de Europa
y Africa, el Pacífico que las separa de Asia y Oceanía
y la Democracia Occidental y Cristiana que las separa del resto del
mundo. Consta de dos partes, a saber: la parte de arriba y la parte
de abajo. La parte de arriba se llama la Colosa del Norte y la parte
de abajo se conoce por Hispano-América, América Latina
o América Lapobre. Arriba se habla inglés y abajo, diversos
dialectos derivados del español. En confraternal intercambio,
no obstante, arriba aprendieron a decir «maccanudou» y
abajo «yes». Su economía común se divide
equitativamente en: negocios arriba y sudores abajo. Por una fatalidad
geográfica inevitable, es decir, por Ley Gravedad y de Dios,
la de arriba pesa sobre la de abajo.
“Diccionario
del disparate”.
La selección de textos y dibujos tomados del libro “Peloduro”,
edición-homenaje de la Junta Departamental de Montevideo, 1996,
fue realizada por María Battegazzore y Alcira Legaspi.
El Ing. Agr. Federico García, nieto de Julio Suárez,
brindó los originales de algunos de los dibujos publicados.